Zurdo o diestro: cuándo se define la mano de tu hijo (y por qué no conviene empujarla)
Le das la cuchara y la toma con la izquierda. Al día siguiente, con la derecha. La abuela dice que hay que corregirlo, alguien más dice que ya se le nota y tú te quedas con la duda de si eso se decide o se acompaña.
La respuesta corta: no se decide, y hasta que se define no hay nada que corregir. La larga es más interesante, porque el dato útil no es solo qué mano usa.
Cambiar de mano es lo normal, y dura años
En los primeros años la preferencia va y viene. Un niño puede tomar la cuchara con la derecha, el crayón con la izquierda y la pelota con las dos, y todo eso es esperable. La mano dominante se va asentando de forma gradual. La Academia Americana de Pediatría señala que algunos niños muestran una tendencia clara hacia los dos años, pero muchos no la muestran hasta varios años después, y otros usan bien las dos manos y quizá nunca tengan una preferencia marcada.
Esa indefinición no es un retraso ni un aviso de nada. Es el cerebro repartiendo trabajo entre los dos lados mientras la coordinación fina todavía se está montando.

Lo que sí dice algo: la constancia
Hay una línea de investigación que sigue a bebés y niños pequeños mirando no qué mano prefieren, sino desde cuándo la preferencia es estable. Y ahí aparece algo: en un estudio con 38 niños, los bebés que entre los 6 y los 14 meses usaban de forma constante la mano derecha para tomar objetos iban algo por delante en lenguaje a los dos años. Los que definieron su mano más tarde, ya fuera la derecha o la izquierda, tenían un lenguaje normal para su edad.
La explicación que proponen los investigadores no es que la mano cause el lenguaje, sino que las dos cosas reflejan cómo el cerebro va repartiendo funciones entre sus dos mitades. Y es una asociación en un grupo pequeño, no un pronóstico: definir la mano más tarde no es motivo de preocupación.
Que a esta edad use una mano u otra no es algo que haya que corregir.
Y al revés: que a los cinco o seis años siga sin haber una mano clara para escribir o cortar merece una consulta tranquila con el pediatra. No porque sea grave, sino porque a esa edad la mano ya suele ayudar más que estorbar, y vale la pena mirarlo.
Por qué no conviene empujarla
Cambiarle el crayón de mano parece inofensivo y no lo es tanto. La Academia Americana de Pediatría lo dice sin rodeos: no hay motivo para presionarlo a usar una mano u otra ni para apurar el proceso natural que lo lleva a preferir una. No porque «dañe el cerebro» —eso se dijo durante décadas sin sostén—, sino por algo más simple: le quita práctica a la mano con la que él coordina mejor, y le enseña que la forma en que hace las cosas está mal.
Ser zurdo en un mundo de objetos diestros ya cuesta un poco. Las tijeras, el sacapuntas, el cuaderno de argollas. Ahí sí se puede ayudar, y ayuda mucho: conseguir tijeras para zurdos, dejarle sitio a la izquierda en la mesa, no sentarlo a la derecha de otro niño en una mesa estrecha.

Qué hacer mientras tanto
Ponle las cosas en el medio. Deja el crayón, la cuchara o el vaso justo frente a él, no del lado que tú supones. Así elige él y tú te enteras de verdad de qué mano prefiere.
Dale trabajo a las dos manos. Enroscar tapas, rasgar papel, ensartar cuentas, amasar. Las tareas que piden una mano que sostiene y otra que hace son justamente las que ayudan a que se defina el reparto.
No corrijas la mano; sí acompaña el agarre. Cómo sostiene el crayón sí se puede acomodar con crayones cortos y gordos, que obligan a usar los dedos en vez del puño. La mano, no.
Cuidado con los comentarios. «Ay, es zurdito» dicho veinte veces delante de él convierte una característica en una etiqueta, y las etiquetas pesan más de lo que parece a esta edad.
La mano que elige no se corrige. Lo que sí se puede cambiar son las tijeras.
Si a los cinco años sigue alternando para todo, o si una mano parece claramente más torpe que la otra en tareas simples, coméntalo en la próxima consulta. En cualquier otro caso, lo único que hace falta es dejar el crayón en el medio de la mesa y no decir nada.
¿Le puede servir a otra mamá o a otro papá?
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- Nelson, E. L., Campbell, J. M. y Michel, G. F. Early handedness in infancy predicts language ability in toddlers. Developmental Psychology, 2014. doi.org/10.1037/a0033803
- Scharoun, S. M. y Bryden, P. J. Hand preference, performance abilities, and hand selection in children. Frontiers in Psychology, 2014. doi.org/10.3389/fpsyg.2014.00082
- American Academy of Pediatrics. Hand and Finger Skills: 1 Year Olds. HealthyChildren.org (adaptado de Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5). www.healthychildren.org/English/ages-stages/toddler/Pages/Hand-and-Finger-Skills-1-Year-Olds.aspx