Pareja y crianza

Ustedes dos no crían igual: cómo ponerse de acuerdo sin discutirlo delante de él

Uno pone límites y el otro los levanta. Lo que más pesa en tu hijo no es quién tiene razón, sino algo que ocurre entre ustedes dos y que él lee entero.
Redacción Lumi · 6 min de lectura
Ustedes dos no crían igual: cómo ponerse de acuerdo sin discutirlo delante de él

Tú dices que hasta que no recoja no hay cuento. Tu pareja llega, lo ve llorando y le lee el cuento. Y no es que uno quiera menos al niño: es que uno creció en una casa donde eso era normal y el otro en una donde no.

La pregunta con la que se suele plantear —«¿quién tiene razón?»— es la que menos importa. Lo que se ha medido no es el estilo de cada uno, sino cómo funcionan los dos como equipo.

Lo que el niño lee de verdad

La investigación sobre lo que se llama coparentalidad mira tres cosas: si los adultos se respaldan o se desautorizan, cuánta discrepancia hay en las decisiones del día a día, y cómo se reparte el trabajo. Y encuentra que esas tres explican el ajuste del niño incluso descontando lo que aporta el estilo de crianza de cada uno por separado.

En cristiano: importa menos si en tu casa se cuentan dos cuentos o uno que si tu hijo ve que una decisión tomada por un adulto se sostiene o se cae en cuanto llega el otro.

Lo que tu hijo mira no es quién tiene razón: es si lo que dijo uno sigue en pie cuando llega el otro.
Lo que tu hijo mira no es quién tiene razón: es si lo que dijo uno sigue en pie cuando llega el otro.

Por qué desautorizar en caliente sale tan caro

Cuando un adulto corrige al otro delante del niño pasan dos cosas a la vez. La primera es obvia: la norma deja de valer. La segunda lo es menos: el niño aprende que ante una decisión que no le gusta hay una segunda instancia, y a partir de ahí va a buscarla siempre. No por manipulador, sino porque funciona.

Y hay un tercer efecto que el adulto desautorizado nota enseguida: la próxima vez duda antes de poner un límite, porque no sabe si lo van a sostener.

Un límite que se cae cuando llega el otro adulto le enseña a tu hijo a quién preguntarle, no qué está bien.

El acuerdo se hace antes, no en el momento

Elijan tres cosas, no treinta. Casi todo puede ir a la manera de cada uno. Pongan en común solo lo que sí tiene que ser igual: la hora de dormir, qué se hace cuando pega, y el postre. Tres reglas que los dos sostienen valen más que un reglamento que nadie recuerda.

Hablen cuando no está pasando. Después de que se duerme, no en mitad del berrinche. En caliente no se negocia: se sostiene lo que hay y se discute luego.

Frase de respaldo. Acuerden una salida para cuando uno no está de acuerdo delante del niño: «papá ya dijo cómo era», y lo hablan después. No es mentirle: es no convertirlo en el jurado.

El que llega, se informa. Quien vuelve a casa a media escena pregunta antes de opinar: «¿qué está pasando?». Muchas discusiones de crianza son en realidad discusiones por falta de contexto.

Tres acuerdos que los dos sostienen valen más que un reglamento entero que solo cumple uno.
Tres acuerdos que los dos sostienen valen más que un reglamento entero que solo cumple uno.

Cuando la diferencia es de fondo

Hay desacuerdos que no son de estilo. Si uno de los dos usa gritos o castigos físicos, eso no se negocia en el reparto: hay evidencia sólida de que el castigo físico se asocia con más agresión y peor salud mental, y ningún acuerdo de pareja lo compensa. Ahí toca hablarlo en serio, y muchas veces con ayuda.

Y hay algo que conviene decir: el objetivo no es que los dos críen idéntico. Un niño puede convivir perfectamente con que en brazos de uno se duerma en diez minutos y con el otro tarde media hora entre risas. Lo que no puede es no saber qué pasa cuando pega, según quién esté delante.

No hace falta criar igual. Hace falta que las tres cosas que sí importan digan lo mismo.

Empiecen por una sola: esta semana, la hora de dormir. La sostienen los dos, aunque uno de los dos crea que podría ser media hora más tarde. Cuando esa deja de discutirse, la siguiente cuesta bastante menos.

¿Le puede servir a otra mamá o a otro papá?

Referencias

  1. Feinberg, M. E. «The internal structure and ecological context of coparenting: a framework for research and intervention». Parenting: Science and Practice, 2003. Define las dimensiones de la coparentalidad que estructuran el artículo (respaldo mutuo, acuerdo en la crianza, reparto del trabajo).
  2. Teubert, D., Pinquart, M. «The association between coparenting and child adjustment: a meta-analysis». Parenting: Science and Practice, 2010. Fundamenta que la coparentalidad predice el ajuste del niño por encima del estilo de crianza individual.
  3. Gershoff, E. T., Grogan-Kaylor, A. «Spanking and child outcomes: Old controversies and new meta-analyses». Journal of Family Psychology, 2016. Base de lo que se afirma sobre el castigo físico.
  4. American Academy of Pediatrics. «Effective Discipline to Raise Healthy Children». Pediatrics, 2018. Respalda la recomendación de consistencia entre cuidadores y el rechazo al castigo físico.

Esto es una parte pequeña de Lumi

Cuentos, canciones y juegos sin anuncios para niños de 1 a 6 años, y una revista para papás como este artículo. Los primeros contenidos de cada sección son gratis.

Ver Lumi