Autonomía

Lavarse los dientes: la rutina que quiere hacer solo (y en la que todavía necesita tu mano)

Entre el año y los seis años, tu hijo quiere cepillarse solo, y todavía no le alcanza para dejarlo limpio. Cuánta pasta usar, hasta qué edad repasarle y qué hacer las noches en que cierra la boca.
Redacción Lumi · 6 min de lectura
Lavarse los dientes: la rutina que quiere hacer solo (y en la que todavía necesita tu mano)

Son las ocho y media de la noche. Tu hijo de tres años está parado en su banquito frente al lavabo, con el cepillo en la boca, y lo mueve como quien revuelve una sopa: dos pasadas por los dientes de enfrente y listo. «¡Ya!». Tú alargas la mano para repasar, y él aprieta el cepillo con todas sus fuerzas: «¡Yo solo!».

Las dos cosas son ciertas: quiere hacerlo solo, y todavía no puede dejarlo limpio. Este tema nos lo pidió un papá en Pide un tema, y la respuesta corta es que no hay que elegir. Él lo hace, y tú lo terminas.

Cuánta pasta, y cuántas veces

La pasta con flúor empieza con el primer diente, en cantidades mínimas. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda una capa muy delgada, del tamaño de un grano de arroz, hasta los 3 años, y una cantidad del tamaño de un chícharo a partir de los 3. La Asociación Dental Americana (ADA) indica lo mismo: un grano de arroz con los primeros dientes y, entre los 3 y los 6 años, un chícharo.

Dos veces al día. La AAP sugiere que lo mejor es justo después del desayuno y antes de dormir, y que el cepillo sea lo último que toque sus dientes cada noche. Al terminar, que escupa sin enjuagarse: el NHS, el servicio de salud británico, explica que si se enjuaga, el flúor no funciona tan bien.

Él se cepilla en su banquito; papá, de rodillas a su lado, espera su turno para repasar.
Él se cepilla en su banquito; papá, de rodillas a su lado, espera su turno para repasar.

¿Hasta cuándo lo ayudas?

Más tiempo del que uno cree: a los 2 o 3 años mueve el cepillo con ganas, pero no llega muela por muela. Según el NHS, hasta los 3 años son los papás quienes cepillan los dientes; de los 3 a los 6, conviene animarlo a cepillarse solo mientras lo supervisas, y a partir de los 7 ya debería poder hacerlo por su cuenta, aunque sigue siendo buena idea mirarlo.

La AAP pide ayudar o supervisar el cepillado hasta que domine la tarea, algo que por lo general pasa alrededor de los 10 años. Y la ADA explica que al principio el cepillado lo haces tú, y poco a poco lo vas ayudando a aprender; entre los 3 y los 6 años, le enseñas y supervisas que llegue a todos los dientes y por todos sus lados.

Repasarle no es desconfiar de él. Pasa lo mismo con la ropa: lo que cuenta es que haga la parte que ya puede, como contamos en «Vestirse solo: la rutina diaria que entrena planificación, secuencia y motricidad (y cuánta paciencia pide)».

No hay que elegir entre que lo haga solo y que quede limpio: primero él, luego tú.

«Primero tú, luego yo»

El turno respeta el «yo solo» sin dejar la boca a medias. Primero él, con su cepillo y a su ritmo. Después tú, con un «ahora me toca revisar», contando en voz alta: los de arriba, los de abajo, los de atrás. Con un niño de uno o dos años, el que cepilla eres tú y él «ayuda»; hacia los cuatro o cinco, él empieza y tú terminas.

Guía su mano. El NHS sugiere guiar la mano de tu hijo para que sienta el movimiento correcto, y cepillar con movimientos pequeños y circulares, sin olvidar las encías y la parte de atrás de los dientes.

Cepíllense juntos. La ADA propone cepillarse uno al lado del otro después del desayuno o antes de dormir, porque los niños aprenden de ti. Ver a papá con su cepillo vuelve la rutina algo de grandes.

Que se quede en el baño. Nada de pasear por la casa con el cepillo en la boca: el NHS advierte que pueden tener un accidente y lastimarse.

Lado a lado frente al lavabo: la rutina también se aprende mirando a papá.
Lado a lado frente al lavabo: la rutina también se aprende mirando a papá.

Si se niega

Habrá noches en que cierre la boca y no haya manera. Un cepillado a la fuerza hace que la noche siguiente empiece peor; antes de pelear, prueba otra cosa.

Ponle música o un cuento. La ADA sugiere cepillarse al ritmo de una canción que le guste, o inventar una historia en la que él es el superhéroe que barre a los malos que causan las caries.

Déjalo elegir. El cepillo de su color favorito o el sabor de la pasta con flúor: según la ADA, cepillarse es más divertido cuando el niño escoge su propio cepillo y su pasta.

Dale opciones que te sirvan a ti. «¿Primero tú o primero yo?», «¿en el banquito o en mis piernas?». Y si una noche termina en llanto, no pasa nada: mañana hay otra. El hábito lo hace la constancia de casi todas las noches, no la perfección de una.

Su cepillo azul junto al de papá: elegirlo él ya es media batalla ganada.
Su cepillo azul junto al de papá: elegirlo él ya es media batalla ganada.
El cepillado no se gana a la fuerza: se gana con turnos, con una canción y con un adulto que se lava los dientes al lado.

Dentro de unos años va a cepillarse solo de verdad. Mientras tanto, cada noche en el banquito es práctica: él aprende el movimiento y tú te aseguras de que quede limpio. Primero él, luego tú, y a dormir.

¿Le puede servir a otra mamá o a otro papá?

Referencias

  1. American Academy of Pediatrics (AAP), Section on Oral Health (Krol D, Whelan K). Good Oral Health Starts Early: AAP Policy Explained. HealthyChildren.org. www.healthychildren.org/English/healthy-living/oral-health/Pages/Brushing-Up-on-Oral-Health-Never-Too-Early-to-Start.aspx
  2. American Dental Association (ADA). Baby Teeth. MouthHealthy.org. www.mouthhealthy.org/all-topics-a-z/baby-teeth
  3. American Dental Association (ADA). 5 ways to make toothbrushing fun for kids. MouthHealthy.org. www.mouthhealthy.org/life-stages/babies-and-kids/fun-ways-to-encourage-kids-to-brush
  4. NHS (National Health Service, Reino Unido). Children's teeth. nhs.uk. www.nhs.uk/live-well/healthy-teeth-and-gums/taking-care-of-childrens-teeth/

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