Desarrollo

Elogiar bien: el secreto para criar niños que no le temen al error

La forma en que dices 'qué bien' puede cambiar cómo tu hijo enfrenta los retos para siempre
Redacción Lumi · 6 min de lectura
Elogiar bien: el secreto para criar niños que no le temen al error

Imagina esta escena: tu hijo de cuatro años pasa veinte minutos intentando armar un rompecabezas. Al final lo logra, te mira con los ojos brillantes y tú, lleno de orgullo, dices: '¡Eres muy inteligente!' Parece el elogio perfecto. Sin embargo, la ciencia sugiere que esas tres palabras podrían estar, sin querer, frenando su desarrollo. No porque el amor detrás de ellas sea equivocado, sino porque el tipo de reconocimiento que ofrecemos importa mucho más de lo que imaginamos.

La investigadora Carol Dweck lleva décadas estudiando la motivación de los estudiantes. Su trabajo sobre mentalidad de crecimiento —la creencia de que las habilidades se desarrollan con esfuerzo y práctica— ha transformado la manera en que educadores y familias piensan el aprendizaje. En uno de sus estudios más conocidos (Mueller y Dweck, 1998), con alumnos de quinto grado, a unos niños se les elogió la inteligencia ('debes ser muy listo para esto') y a otros el esfuerzo ('debes haber trabajado mucho'). Después, la mayoría de los elogiados por su inteligencia eligió una tarea fácil, sin riesgo de equivocarse, mientras que la mayoría de los elogiados por su esfuerzo eligió la tarea difícil, de la que podía aprender. Y cuando llegaron problemas complicados, los primeros perdieron antes la confianza y el gusto por la tarea.

No es cuánto elogias, sino qué elogias: el esfuerzo construye identidad, el talento la fragiliza.

¿Qué significa elogiar el proceso?

Elogiar el proceso significa reconocer las acciones concretas que el niño hizo para llegar a un resultado: las veces que intentó, las estrategias que probó, la perseverancia que mostró cuando algo no salía. No se trata de eliminar el entusiasmo, sino de dirigirlo. En lugar de 'qué dibujo tan bonito', puedes decir 'me fijé en cómo mezclaste esos colores, ¿cómo se te ocurrió?'. Esa pregunta invita a la reflexión, le dice al niño que su pensamiento tiene valor y, de paso, fortalece el lenguaje y la metacognición.

Preguntar cómo llegó a un resultado le enseña al niño a valorar su propio proceso de pensar.
Preguntar cómo llegó a un resultado le enseña al niño a valorar su propio proceso de pensar.

El Center on the Developing Child de Harvard explica que el cerebro se construye con el tiempo, de abajo hacia arriba, y que el uso repetido fortalece los circuitos que el niño más usa según sus experiencias; las interacciones de ida y vuelta con quienes lo cuidan son esenciales en ese proceso. Cada vez que acompañas un error con curiosidad en lugar de decepción, le das a tu hijo una de esas experiencias.

Cuando normalizas el error como parte del camino, le das a tu hijo permiso para intentarlo de nuevo.

Frases que puedes usar desde mañana

El cambio no requiere un vocabulario nuevo ni sesiones largas. Basta con pequeños ajustes que puedes practicar en el día a día. Algunas frases concretas: 'Me encanta cómo seguiste intentándolo aunque era difícil', 'Veo que encontraste una forma diferente de hacerlo, eso es ingenioso', 'No lo lograste todavía, ¿qué podrías probar diferente?'. Ese 'todavía' es poderoso: transforma una limitación del presente en una promesa de futuro. En una charla de 2014, Carol Dweck habló justamente del 'poder del todavía': no haber resuelto algo aún no es lo mismo que no ser capaz. Es un ajuste pequeño y fácil de practicar desde muy temprano.

Jugar juntos y nombrar el esfuerzo en voz alta es una de las formas más efectivas de elogiar el proceso.
Jugar juntos y nombrar el esfuerzo en voz alta es una de las formas más efectivas de elogiar el proceso.
El 'todavía no' convierte cada error en el primer paso de un logro que está por venir.

El elogio sincero también importa

Un matiz importante: elogiar en exceso o sin relación con lo que realmente ocurrió le quita valor al elogio. Una crianza efectiva combina calidez emocional con honestidad. Eso significa que no todo intento merece la misma respuesta; lo que siempre merece reconocimiento es el esfuerzo genuino, la perseverancia y la disposición a intentarlo. Si tu hijo se frustró pero lo siguió intentando, eso vale más que el resultado final.

El vínculo emocional seguro que describes con tus palabras y tu presencia es el terreno donde crece todo lo demás. El aprendizaje ocurre en la relación: cuando tú acompañas el reto con las palabras correctas, le enseñas a tu hijo no solo a resolver rompecabezas, sino a enfrentar la vida con confianza. Elogiar bien es, al final, una de las formas más profundas de decirle 'confío en ti'.

Elogiar bien es decirle a tu hijo: confío en que puedes crecer, no en que ya eres perfecto.
Celebrar el logro después del esfuerzo refuerza que la perseverancia siempre vale la pena.
Celebrar el logro después del esfuerzo refuerza que la perseverancia siempre vale la pena.

¿Le puede servir a otra mamá o a otro papá?

Referencias

  1. Mueller, C. M. y Dweck, C. S. Praise for intelligence can undermine children's motivation and performance. Journal of Personality and Social Psychology, 1998. doi.org/10.1037/0022-3514.75.1.33
  2. Dweck, C. S. The Perils and Promises of Praise. Educational Leadership (ASCD), 2007. ascd.org/el/articles/the-perils-and-promises-of-praise
  3. Dweck, C. S. The power of believing that you can improve. TEDxNorrköping, 2014. www.ted.com/talks/carol_dweck_the_power_of_believing_that_you_can_improve
  4. Center on the Developing Child, Harvard University. Brain Architecture. developingchild.harvard.edu. developingchild.harvard.edu/key-concept/brain-architecture/

Esto es una parte pequeña de Lumi

Cuentos, canciones, juegos y mundos por explorar para niños de 1 a 6 años, sin anuncios y sin reproducción encadenada, y una revista para papás como este artículo. Los primeros contenidos de cada sección son gratis, sin cuenta; al crear la cuenta gratis te llevas más, los que tú elijas.

Crear cuenta gratis Ver todo lo que hay